Ariel Aqueveque Marín

todo en pocas palabras

Autor intelectual

115899Sin un crimen, no hay coartada

sin testigos, ni silencio,

muere muda la pista

que los llevaba hasta mí,

me callo y escribo

mientras el mundo cae,

y yo ya estoy enterrado,

en torres de papel,

y deudas sin nombre,

una siglas me demandan,

por no ser ciudadano,

del mundo tibio de corazón,

que me alimenta por caridad

y me quedo en silencio.

 

Dejo de herencia

un gato sin collar,

una guitarra en el polvo

y tres canciones sin cantar.

El banco no me deja entrar

la isapre me viene a buscar,

el número sube

tratándome de matar.

 

Desde tan pequeño

he planeado este final,

vivir como quiero,

sin uniforme, ni deber,

ni familia, ni niño, ni edad,

corriendo lejos,

cada principio un final.

 

Llega el final de la fila,

el momento de pagar,

una cajetilla vacía

y una promesa al mar,

me aturde la cordillera,

papá y mamá lejanos y presentes,

como el este y el oeste,

marcando lo terrenal.

 

Todos parte de mi plan

morir en silencio, sin crías,

herencia, ni legado,

tomando cada día prestado,

a la inocencia y el azar,

desde ese punto lejano

que dividió en dos mares,

mi deber, de mi felicidad.

 

Lo planifiqué al nacer,

llorando más, satisfecho con menos,

feliz de ser, triste de amar,

contento en la ausencia,

pensando en desaparecer,

hago lo que me piden, y no más,

esperando que pase el tren,

y no me lleve a ningún lugar.

 

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Esta entrada fue publicada el junio 2, 2018 por en Sin categoría.
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