Ariel Aqueveque Marín

todo en pocas palabras / Instagram: @arielaqueveque

Toque de queda

1984_by_alcook-d4z39dhEl sonido de las balas en la vida real, no es como en las películas, cuando vas huyendo no hay un «bang» y un rebote metálico, es solo un soplido asesino cortando el viento.

Esa noche mi novia me había dejado, me fui caminando desde su casa, ya había comenzado el toque de queda, así que fui con cuidado, evitando los puntos de control. Tenía 22 años y llevaba un año trabajando para el MIR haciendo réplicas de pasaportes para que algunos compañeros pudieran pasar a Argentina, así que no podía arriesgarme a ser detenido. Iba pensando en eso, tratando de concentrarme en eso.

Ella me cambió por otro, no lo dijo, pero tenía esa mirada vacía, despiadada, esos ojos negros de tiburón que solo tienen las mujeres cuando te cambian por otro, “ella, ella ya me olvidó” cantaba Favio en mi cabeza, me distraje.

Llego a una esquina y frente a mí, a unos 20 metros, una tanqueta y 6 soldados. Uno me mira directamente, pero no dice nada, ni hace nada, solo me mira. Yo me quedé congelado.

(pág. 1)

 

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Esta entrada fue publicada el noviembre 30, 2016 por en Sin categoría.
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