Ariel Aqueveque Marín

todo en pocas palabras / Instagram: @arielaqueveque

Paso a paso por 80 años

Que tan profunda puede ser una herida, del polvo al polvo y las cenizas.

En la sombra suena un contrabajo cesante, las notas se van almacenando en un cajón, cerrado por dentro. El frío.

Olvidar, por donde empezar, ¿por el final?

Cuando la verguenza se ha ido y lo digno se hace relativo para romper con la verdad. La propia, que perdió el objetivo a medio camino, que se vuelve en contra, como toda maldición.

Va cortando las salidas de incendio y buscando quedarse viva. Aunque sea fugáz una última vez; la verdad, cruda, desnuda, fuerte y vital. Si has estado ahí sabes de lo que hablo, muerte en vida, suspenso. Esa verdad que matas con el día a día, y va creciendo por dentro en los silencios.

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Esta entrada fue publicada el septiembre 4, 2011 por en Poesía.
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